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El habla y el trabajo popular como elementos de reivindicación social.


lineasdetextosExiste en el habla y en el trabajo popular, parte de nuestra cultura que muchas veces desconocemos o que poco a poco hemos ido perdiendo, so pretexto de la evolución actual en una sociedad globalizada. Las siguientes tesis revalorizan estos aspectos mediante el análisis de personajes icónicos y registros audiovisuales que forman parte de nuestra memoria colectiva.

primera tesis: Violeta Parra revaloriza la forma de hablar popular propia de los chilenos a través del uso de recursos del lenguaje oral popular en la elaboración de su poesía.

La forma popular de hablar propia de los chilenos constituye un patrimonio local, a pesar de que en la sociedad chilena representa ignorancia, falta de cultura y la pertenencia a un estrato socioeconómico bajo. En las décimas de Violeta Parra se señala que el hablar popular supone una complejidad que no cualquiera puede expresar como poesía. Ello se puede dar a entender en la primera estrofa de la décima segunda que señala “Ya que conocíh la treta/ De la versá popular/ Principiame a relatar/ Tus penurias a lo puetah” (25), conciliando en una oración la lengua popular (“la versá popular”) y lo socialmente entendido como culto (“a lo puetah”). Esta idea se enmarca en el formato del poema, décima (en vez de, por ejemplo, prosa libre) y la rima espinela propia, que resultan ser clásicas y de una dificultad mayor al producirlas, por lo que necesariamente excluyen la idea de correspondencia entre habla popular y la ignorancia y falta de cultura, alejando esta forma del prejuicio. Violeta Parra revaloriza la forma de hablar popular propia de los chilenos a través del uso de recursos del lenguaje oral popular en la elaboración de su poesía.

La dificultad de la lengua popular queda refrendada en la primera estrofa de la primera décima donde señala que “Pa’ cantar de un improviso/ Se requiere buen talento,/ Memoria y entendimiento,(…)” (23), lo que se contrapone necesariamente con la concepción social de que el habla popular es expresarse mal. Se dignifican los usos orales, insertándolos en un contexto culto. Un ejemplo de dicho uso está en los versos quinto, sexto y séptimo de la segunda estrofa donde señala “(…)No sabís cuánto dolor,/ miseria y padecimiento/ me dan los versos qu’encuentro;(…)” (25) donde utiliza recursos propios del lenguaje oral como son la partícula is al terminar los verbos en segunda persona conjugados en presente y, luego, la unión de la vocal e de la palabra que con la palabra encuentro.  Es decir, el no solo la reafirmación de que el uso de la “versá popular” supone una habilidad especial, sino también el empleo de las formas gramaticales populares en un contexto socialmente valorado como culto significa la revalorización del habla popular. Violeta logra, a su vez, una estetización de esta habla porque se omiten palabras vulgares de uso cotidiano.  Es decir, elimina ciertos aspectos para enaltecerla.

Tellier, en su texto Manifiesto, reafirma la poesía como herramienta de la comunicación sin una idea creacionista.  Señala que “la poesía que tratamos es (…) predominantemente una poesía de comunicación” (52) refiriéndose a que se trata de una poesía, que si bien mantiene estructuras clásicas, pretende entregar un mensaje asequible al lector. Reafirma también la poesía de los lares, que él incentiva, es propia del costumbrismo. Sin embargo, su lenguaje no se condice con las intenciones que señala, por omitir por completo el uso de palabras o recursos propios del hablar popular chilena oral. Escapa, de este modo, en forma del objeto que pretende lograr Violeta, aunque en fondo pudieran coincidir en tanto que ambos buscan reivindicar lo popular desde una perspectiva clásica y rural. Lo popular de Violeta no apunta a lo popular urbano, así tampoco Tellier.

Por otro lado, en la película Largo Viaje, del director Patricio Kaulen, la diferencia en la forma de hablar es evidente, haciendo con ello una separación entre clases sociales. largo viaje 1Al inicio de la película (2:45) se encuentran personas que parecen corresponder a un estrato socioeconómico acaudalado porque están caracterizados con ropa elegante para su época, en un ambiente de distensión, practicando un deporte que se supone de elite y en un cerro, que se puede asociar con el barrio alto. Procuran mantener una buena dicción, no utilizan chilenismos ni contracciones. El encuadre amplio y la disposición de las personas –juntas, pero suficientemente separadas como para no atiborrar la escena–  en la escena dan la sensación de orden y pulcritud, lo que se reafirma a lo largo de la película, procurando siempre el director escenas bien iluminadas para los personajes que caracterizan la clase alta (Kaulen 43:00). Esto podría hablar de la opinión del director sobre la clase alta como más deseable que la clase popular. La transición se produce con un pájaro –que para la clase popular puede ser muerto y que escapa volando– hacia otro sitio de la ciudad. El primer acercamiento a la clase popular se produce a través de la imagen de niños jugando en un sitio plano –ya no en altura–, con muchos edificios –lo que disminuye la sensación de luminosidad y así, la de amplitud–. Se incluye en el encuadre, a medida que se aleja la cámara, a una paloma sentada en un palo. Esto podría ser interpretado como la liberación de lo animal en la clase popular.

Inmediatamente después, se cierra la cámara hacia donde están los niños y se producen muchas tomas en movimiento a las caras, brazos y piernas, creando la sensación de caos, en el contexto de una pelea. Se logran escuchar, entre gritos que contribuyen a la impresión de desorden, palabras propias del lenguaje popular como “(…) qué andai buscando” y “Oh” (Kaulen 4:45). largo viajeAsí, el director produce un contraste claro entre clases, a la vez que permite discriminar a los personajes y posicionarlos en la clase a la que corresponden dentro de la trama a través de su forma de hablar. Esto reafirma la idea de segregación social a través del lenguaje en la cultura chilena que es la base de la revalorización que hace Violeta Parra. Cabe destacar al respecto que la música cesa al momento de producirse los diálogos, lo que contribuye tanto a la naturalidad y credibilidad de los escenarios en que se produce la película como a la apreciación de la forma de hablar de los personajes.

A pesar de que las escenas de la clase popular se siguen enmarcando en un contexto urbano, más oscuro, y se insiste en el uso del lenguaje chileno exclusivo por estas clases con frases como “¿que jue lo que pasó?” (Kaulen 8:44) o “me voy a ganar los porotos, po” (Kaulen 56:07), se produce una ritualización de esta forma al mostrar el uso de payas en funerales. angelitoEs decir, el director al no preferir alguna otra tonada fúnebre está valorizando la forma popular al darle un sentido concreto para las clases bajas como forma de manifestación de sus emociones. Por demás, en la escena  son personas mayores las que cantan, por lo que implica cierta habilidad que tiene sentido solo dentro del mismo círculo popular (Kaulen 22:28). Concluimos que la limitación del uso del lenguaje chileno popular a las clases pobres en la película es tal que no hay espacio a pensar en algún tipo de valorización del mismo por parte de Kaulen, sino como elemento segregador. Especialmente entendido dentro del marco general de la película en que las alas y las aves son un elemento recurrente, que los ricos matan y los pobres persiguen o bien, destruyen. Las alas como representación de la libertad de lo animal, o bien, lo humano. 

Segunda tesis: Víctor Jara enaltece el trabajo obrero como patrimonio local, posicionando al obrero como un dios.

Kaulen caracteriza las clases sociales como violentas. Representa una cultura connaturalizada con las agresiones injustificadas desde la niñez, tanto a humanos (4:44)  como a animales (17:49). La elección de los niños como autores de las agresiones puede dar a entender que es algo muy arraigado de la cultura popular. Se reafirma en escenas posteriores en adultos, sexualizando su contexto, reflejado a través de prostitución (58:39) y violaciones (1:07:33). La particular falta de luz en estas escenas y los gritos como sonido ambiental, en vez de música, propenden a la sensación de salvajismo. De este conjunto de elementos se desprende que las clases sociales son sujeto pasivo de sus situaciones; carnales, desmedidos y violentos en una manera irracional.

niños

Víctor Jara incita a la clase popular a la lucha. Aunque la idea de violencia es transversal a ambas obras, señalando en Plegaria a un labrador, “Limpia como el fuego/ el cañón de mi fusil”, esta última aparece como racional o con un sentido: la reivindicación social. Así, en la tercera estrofa señala “Líbranos de aquel que nos domina/ en la miseria./ Tráenos tu reino de justicia/ e igualdad.” (5), reafirmando el llamado a la batalla contra las clases altas dominantes –situación de rebeldía que no se produce en Largo Viaje –. Lo que el autor pretende es incitar a la lucha al pueblo, del cual él es parte, y pretender que se identifique; de ahí el uso de la primera persona plural.  La sensación de comunidad es un recurso poético para acercar al receptor. A contrario sensu, se podría inferir que Víctor Jara se está dirigiendo a un pueblo pasivo que necesita empoderarse. Esto se contradice con la idea de Patricio Kaulen de dos formas: La primera reside en que Kaulen muestra a un pueblo violento y reactivo –sin distinguir para este análisis el objeto de la agresión– y Víctor a uno que necesita ser compelido; la segunda, respecto a la posición del pueblo respecto al control de su medio.

En Largo Viaje, la clase baja parece sumergida en el caos. El entorno en que los muestra el Director es oscuro, caótico y desordenado –lo que se puede desprender del análisis ya hecho de varias de sus escenas–, mientras que Plegaria a un Labrador se señala  “Levántate y mira la montaña/ de donde viene el viento, el sol y el agua./ Tú que manejas el curso de los ríos,/ tú que sembraste el vuelo de tu alma.” (6) Esto es, el pueblo como creador de su entorno y con pleno control. El mismo título hace la alusión al trabajador como Dios al hablar de Plegaria a un labrador en vez de por un labrador, además de la repetición de la palabra tú en una anáfora que acentúa la figura del obrero. De este modo, Víctor Jara enaltece el trabajo obrero como patrimonio local, posicionando al obrero como un dios.

mimbre

Mimbre, de Sergio Bravo, enaltece el trabajo obrero a través de encuadres cerrados a las manos del trabajador seguidos de cuadros más abiertos de trabajos terminados (Bravo 4:24). Podría también desprenderse de ello la idea de dios por la capacidad creadora del trabajador. La repetición de las manos sobre el mimbre es una anáfora que acentúa, como en el proyecto de Víctor Jara, la imagen del obrero. Este especial énfasis a la habilidad de las manos que entretejen el mimbre, acompañado con una música en guitarra rápida, favorecen la estructura del relato: los momentos, por su parte, donde se exhibe la “creatura” vienen acompañados de música más lenta. Así se hace énfasis en la idea de producción-producto, necesaria a la hora de hacer un relato sobre el trabajo obrero propiamente tal que pretende mostrar su complejidad. Esta última afirmación ve su sustento en la frase con que se abre el documental (Bravo 0:52) “En la Quinta Normal, en la calle Abto 275 ,vive Alfredo Manzano “Manzanito”, hijo de pescadores y virtuoso en el arte de tejer MIMBRE” (énfasis subrayado agregado). Es decir, tejer mimbre es un arte y una virtud. Este enaltecimiento no se busca a través de la lucha y reivindicación social, sino de la estetización del obrero, enfocando sólo ciertos aspectos con encuadres cerrados y eliminando la música real. En este aspecto, es posible asemejar Mimbre a Violeta Parra, que a través de la estetización reivindica un patrimonio local e incluso a Víctor Jara.

obrero

El endiosamiento del obrero supone una estetización de la lucha. No se mencionan las consecuencias reales que tiene toda batalla –muerte, dolor, ausencia–,  sino que se limita a llamar al trabajador a tomar su fúsil. Ello parece lógico si se toma al llamado como el objeto último del texto.

En conclusión, tanto la revalorización de ciertas formas de hablar como el enaltecimiento de la importancia del trabajo obrero como patrimonios locales, que dan cohesión y producen un sentimiento de pertenencia a los habitantes de un determinado territorio son elementos que propenden a la reivindicación social de sectores discriminados. El reconocimiento del trabajo y el habla como partes esenciales de una identidad y no como bases para la segregación de clases. De este modo lo han reconocido Víctor Jara y Violeta Parra. Además, el potencial artístico de estas diferencias en el que los artistas ven la oportunidad para estereotipar y caricaturizar determinados personajes, permite representar problemáticas sociales, que si bien no reivindican a la clases populares, ponen en evidencia situaciones de las que la comunidad como conjunto debe hacerse cargologopeke20 El Sismógrafo.-


Bibliografía
  • Parra, Violeta. “I” y “II”. Décimas. Autobiografía en Verso. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1988. Impreso.
  • Jara, Victor. “Plegaria a un labrador”. Zurita. Arquitectura del escritor. Ed. Hernán Ortega-Parada. Valparaíso: Ediciones Universitarias de Valparaíso, 2014. Impreso.
  • Tellier, Jorge “Los poetas de los lares”. Boletín de la Universidad de Chile 56, mayo 1956: 48-62.
  • Largo Viaje. Dir. Patricio Kaulen. No identificado,1967. Largometraje.
  • Mimbre. Dir. Sergio Bravo. Centro de cine experimental, 1957. Documental.

 

Adriana Villamizar Rivera
Estudiante en Pontificia Universidad Católica

Estudiante de pregrado de Licenciatura en Letras en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Estudiante de Derecho en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

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