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“Para el coraje de vivir” (Antología) | Varios autores

lineasdetextosEn el año 2014 Ediciones Santiago Inédito (Santiago de Chile)  publicó la antología de poesía “Para el coraje de vivir”. El libro recoge 14 poetas que producen en suelo chileno.

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abarbaran4na tarde conversando con un amigo y un escritor sobre poesía, el escritor -quien, además, es un gran profesor- nos comentaba sobre algunos vates chilenos conocidos, del fenómeno que se daba en nuestra larga y angosta faja de tierra (aquel de “Chile país de poetas”) y agregaba anécdotas sobre los pequeños círculos en los que solo algunos y entre ellos, se reconocían. Le pregunté sobre el Premio Nacional de Literatura: ¿a quién?. Son muchos los amigos y conocidos, también las rencillas. “Mejor no hablar de ciertas cosas”, eludió.

Todo esto me llevó a pensar en mi antigua experiencia con un grupo literario en el que participé con un poema que fue muy mal evaluado por sus miembros, ellos (conservadoras señoras y conservadores señores) creaban versos sobre la belleza de vivir y lo mío era un tanto depresivo: frases cortas, rimas asonantes, metáforas visuales poco delicadas. Desde ese entonces prefiero escribir cuentos, de preferencia con pseudónimo.

Estaba en medio de esos comentarios mentales al pie de la conversación, cuando de pronto suena el teléfono, y nuestro anfitrión saluda al interlocutor del móvil tan ameno como lo estaba siendo con nosotros: “Sí, mira, juntémonos ahí, yo ahora estoy en la oficina, pero voy en media hora”. Titubea un poco antes de seguir “En la oficina, eh sí, no me gusta eso de la oficina, decir oye estoy en la oficina, suena pesado, pero bueno, en media hora estoy allá, nos vemos”. Pude haber continuado escuchando por horas sus 851cb0_e661f953688140159faa1d1494726d67sabios consejos, si no hubiese sido por el factor tiempo de él y  el mío: reuniones y trabajos pendientes imposibilitan hoy en día disfrutar de una buena conversación.

Aparte, divisé entre sus libros uno que me llamó la atención por su portada y título: “Para el coraje de vivir” una edición de mediano tamaño, tonos sobrios y un dibujo de medio hombre y su corbata –tal como la  corbata del escritor que hablaba por teléfono- quien parecía estar inmerso en un mundo, el de la oficina, con el coraje propio de quien debe hacer las cosas porque hay que sobrevivir en él. Esta fue mi impresión, aclaro. Le pedí el libro prestado y él, con el desenfado propio de quien valora más compartir que atesorar, me lo entregó y se despidió. Yo me retiré a leer esta antología.

Publicada por Ediciones Santiago Inédito, (Inédito, no los conozco, me gustan las editoriales emergentes, pensé) “Para el coraje de vivir” es del año 2014 y funciona como un buen registro de los poetas que no necesariamente son tan conocidos hoy en nuestro país; país, que decía el escritor en su oficina, tenía muchos poetas fuera del círculo. Ello porque, recogiendo distintas generaciones como los nacidos en la década de 1950, se omiten poetas como Zurita o Maquieira, por nombrar algunos; esto nos proporciona desde ya la idea que estamos ante una Antología de poetas un tanto más marginales (¿o marginados?).

Sea tal vez distinto el caso de aquellos nacidos desde 1970 en adelante puesto que ya en estos años no se vislumbra una referencia tan “canónica” de autores chilenos, como aquella en los nacidos en los años ’50.

Los seleccionados son, entre los nacidos en la década de 1950, Luis Barbieri (1955), Farid Hidd Nassar (1952); entre los nacidos en la década de 1960, Luis Ochoa (1964), Marcel Socías (1969); entre los nacidos en la década de 1970, se encuentran los poetas Jaime Arenas SaavedraEdison Carrasco Jiménez (1970), Román de la Parra (1976), Hugo Quintana (1971); Marcelo Velmar (1970); entre los nacidos en la década de 1980, Pablo León (1983), Nicolás Sacaan Clips (1985), Ricardo Sánchez (1987); y un solo poeta nacido en la década de 1990, Andrés Gavilán (1991).

Los autores de esta Antología figuran en ella por orden alfabético, lo que permite un fácil acceso y búsqueda; sin embargo, siendo una buena publicación desde el punto de vista de la factura, no se encuentra muy cuidada en otros aspectos formales. Me recordaba aquel debate que existe hoy en día sobre el libro como objeto de valor, en tanto concepto de arte, pues son esos detalles los que me hicieron desistir de la idea de un hallazgo significativo. Aquella desprolijidad, por ejemplo, en algunas letras cambiadas, o como en la página 55, donde Marcelo Padilla no tiene fecha de nacimiento y, de hecho, solo se señala a su lado “(Santiago, fecha)”, como si fuera un mensaje para el editor para consignarla. Otra alteración que me hizo más ruido, fue leyendo la selección de poemas de Edison Carrasco –página 22-pues es evidente que el primer poema El mar y su desempeño, aparece rematado por una estrofa del segundo poema, error garrafal de edición. En esto el libro pierde, creo yo, en calidad y seriedad respecto de la entidad que lo publica.

No obstante, si se trata de opinar sobre el contenido, este es sorpresivamente agradable, pues encontramos en su mayoría a escritores que, pese al rigor del día a día, han tenido la necesidad de escribir poesía, de dejar de lado lo cotidiano de cada ocupación para sumergirse y sumergirnos en otro estado de ánimo. Es decir, no solo son hombres de letras dedicados exclusivamente a esto, si no que también encontramos a varios profesores de Lenguaje (Castellano), un músico, un psiquiatra, un abogado y un periodista. El libro reviste muchas temáticas, pero coinciden en su mayoría en aquella que tiene relación con el amor: hacia una persona, al desamor, a la nostalgia ante su pérdida e incluso a la violencia entre parejas. La soledad y la existencia, además, son transversales en estos poemas.

Cada uno con su propio estilo, los escritores plantean en forma fresca, algunas veces con osados versos o poco convencionales, sus miradas e inquietudes, utilizando recursos retóricos acertados, pues nos acercan como lectores a un mundo que muchas veces nos es insondable. Esta sensación intimista que cubre con un velo a los demás mortales, y que surge a mediados del siglo pasado en Chile, se aprecia en algunos que comparten imágenes bellas y llenas de nostalgia, como Farid Hidd Nassar, con versos tales como: “Todavía me preocupa este mundo de afuera/ Lo sé porque -a veces-/ Vuelvo niño de la vida/ No dejo de buscar rastros/ Del boldo y la manzanilla/ Que asilaron mi infancia” (p. 43) Este extracto del poema Todavía puedo darte algo, nos remite a lo simple de la infancia y a cómo, solo de esta forma, podríamos buscar a través de otros sentidos aquello que con el tiempo se pierde.

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Luis Barbieri

O aquel breve texto titulado Fierro viejo, de Barbieri, que dedica a Mercedes Miranda de esta forma: “Anteayer/antes de la lluvia tendida bajo mi mesa /vi destruir los muros de la casa/ a orillas del viejo pueblo hecho de hierro./ Un brazo mecánico quebró los árboles/ arrancó tu acacia junto a la higuera/ y tu sombra con la voz del verano/ en la que te sentabas a reír en las tardes” (p. 15) Sinestesias también nostálgicas, poesía lárica – a lo Teillier- que nos habla de la impotencia frente a la destrucción de aquellos lugares que eran parte de sus recuerdos.

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Hugo Quintana

Está bien, convengamos que no todo el libro gira en torno a estas imágenes, menos a este ambiente tan personal. Es más, puedo decir que hay poemas que se disfrutan de otra forma, como los de Hugo Quintana, quien toma la temática del amor de una forma llamativa: por ejemplo, basado en un poema de Esenin, quien a su vez se inspira en un relato de Pushkin “La dama de Pique”. Esta intertextualidad destinada solo a unos pocos, hace alusión a un objeto lírico que pareciera más amoroso: “No te preocupes/ todo pasará como esa “luz hermosa que punza las pupilas”*/como el más ínfimo de los secretos/en esta(s) caras redondeadas en el llanto/ No te preocupes -te insisto-/yo mascaré mi orgullo como si fuera la propia cruz/ que me edifico/ y tú seguirás incrustada como esos viejos pesares” (p. 68) El poema As de corazón, nos deja el sinsabor de un amor de pareja obsoleto, la obsesión de continuar apostando en algo que ya está perdido, como en el juego de cartas en el que la dama de pica tiene una connotación negativa y el as solo sirve  para la resignación.

Un motivo lírico interesante, el de Cañerías de retrete, tuberías tuertas: artículos en mal estado, del ya mencionado Carrasco, nos cambia del tema amoroso, no así del estilo intimista y lárico. Es, a través del constante goteo nocturno, que descubrimos el insomnio de quien tiene en mente un entramado de ideas aliteradas, complejas y existenciales: “La gota agota una tubería ya agrietada,/ en la gasfitería de mi paciencia las herramientas han enmudecido./ Retrete-yo, yo-retrete, tubo-yo, cañería mía/ donde el agua me rompe, la asqueo, y la sed es memoria”(p. 24) El sonido utilizado también en forma sinestésica, una repetición que nos recuerda cierto tipo de tortura, con una profundidad que nos consigna en forma distinta al título del libro, pues este es otro coraje en el vivir.

Otros poemas, de versos cortos, pero de potentes imágenes, son los de Marcelo Velmar, como ejemplo Despisto a las estrellas: “Claro,/despisto a las estrellas/ que suelen robar oscuridad”. Las estrellas personajes, testigos de cierto hombre que ya no está en su labor diaria, que no le dejan disfrutar de la noche a sus anchas. Así como  Farid Hidd Nassar vuelve niño de la vida“, también el poeta sabe el secreto para pasar de los reflejos luminosos y posicionarse en un lugar seguro -en la penumbra- pues no es un simple mortal. Es como si el hablante lírico estuviese en una dimensión distinta, como si lo viésemos dentro  del negativo de una fotografía, una forma de escapar de aquel coraje que le da el diario vivir.

Y algunos otros simplemente disruptivos en el carácter del oficio, dado el formato y aparente simplicidad del lenguaje (claro, como cuando mi propio poema fue vapuleado por otros), pues describe lo que uno vive sin adornos, pero guarda una reflexión acerca de la sociedad y su dura realidad, o bien de la problemática sociocultural. Tal es el caso de Ricardo Sánchez, quien escribe en Kick boxing: “Para que sepas, te escribo, my love, la pastabase es el cementerio de Shile, tu Shile, sigue siendo un barrio sin luz ni agua” (pag. 78, 2014) El texto se explica en rounds y es crudo, muy fuerte y en algo nos suena a Lemebel. Es una lectura que no a todos podría agradar, pues hay que reconocer –remitiendo a las señoras conservadoras y señores conservadores- que cuesta digerir algo que, sin embargo, si se lee con desapegos estéticos convencionales, nos puede llegar a conmover. Es otra forma de tratar el título de quienes se han atrevido a antologar aquí.

Pero la tarde se me fue pasando y yo a la vez leyendo dentro de otra oficina, que no es mía. Poemas gustaban más, poemas menos. (No todos tenemos los mismos gustos). Solo espero que cuando vaya a devolver el libro ni se me ocurra contarle a su dueño que escribí –yo, con qué derecho literario- sobre este “Coraje de vivir“. Quizá hasta sus mismos autores piensen que alguien que no pertenece a su círculo no está en condiciones de opinar sobre su poesía. Por mi parte, lo compartiré por ahí, no creo que sea tan malo dar a conocer otras propuestas del “resto del país”. Sobre todo, con aportes significativos e interesantes como este. Y he de esperar alguna edición que sepa valorar esta Antología logopeke20 El Sismógrafo.-


Referencias

Varios autores. 2014. Para el coraje de vivir. Santiago. Ediciones Santiago Inédito.


Bárbara Riveros Muñoz
Profesora de Educación Media en Castellano y Comunicación

Profesora de Educación Media en Castellano y Comunicación
Diplomada en Emprendimiento y Liderazgo
Licenciada en Educación
Facultad de Educación y Humanidades
Departamento de Artes y Letras Universidad del Bío-Bío.

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