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“Equals”: el amor como experiencia inusitada

 

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ednEquals no es diferente a narraciones como 1984 de George Orwell, y diríamos que es de algún modo un relato actual de una lectura de dicho libro (el cual fue llevado a la pantalla grande en dos ediciones: una, en 1956 de la mano del director Michael Anderson; y la otra, en 1984, dirigida por Michael Radford). Por ende, no podríamos decir, bajo esta óptica, que Equals sea original.

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Julia y Winston (versión 1956)
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Julia y Winston (versión 1984)

Sin embargo, el film, al poner el énfasis principal en las emociones, y en el sentimiento del amor, se torna una lectura interesante de las sociedades distópicas del modo orwelliano. En Equals, la historia de Silas (Nicholas Hoult) y de Nia (Kristen Stewart), recuerda demasiado a la de Winston y Julia de 1984. La distancia, las cercanías esperadas pero incómodas a la mirada vigilante de cualquiera, establecen allí su parangón. Pero claro está, las diferencias son necesarias. A fin de cuentas, 1984 es una novela y Equals es un film, por lo que éste ya se encuentra limitado en la narración por la duración y el formato.

750b654c7a0d94f97dd1810fbbbbb2dfA grandes rasgos, la emoción es considerada una enfermedad, un fallo, una anomalía que debe ser corregida para una sociedad futura basada en la abolición de la emoción y el contacto humano a nivel emocional. En este contexto se encuentran Silas y Nia. En ese contexto surge el amor, como una experiencia inusitada, inesperada, extraña, sorpresiva, inentendible. A diferencia de 1984, las emociones no parecen sentirse en un inicio. Se considera una enfermedad y, por ende, si se le llega a sentir, se dispone de un tratamiento para ella, menos crudo, menos invasivo que las torturas efectuadas a Winston y Julia en 1984.

Digamos que en Equals, la prohibición de la emoción (reforzada esta carencia de emoción en el color azul del film), en cuanto norma, no es percibida como tal, a diferencia de 1984.  La emoción es un fallo, si se quiere, biológico. Quienes tienen este fallo, son tratados con cierta tolerancia a su “enfermedad”. No existe una prohibición, una norma que contemple esta característica, como sí parece inferirse de 1984. Pero en ésta, básicamente no es la emoción que se prohíbe, sino más bien, las consecuencias de la misma, el modo emotivo de relacionarse con el otro, la empatía, el amor entre hombre y mujer. En este caso, dichas emociones conducen a rebelarse contra un orden establecido. No se lee del mismo modo en Equals, donde el permanecer bajo el dominio de la emoción, se presenta como una disfunción.

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Žižek en su water

Para Žižek, es el “padre primordial” el que hoy dicta la norma del “todo vale”, de la obligación del goce en esta sociedad. Hay en esta idea algo de Un mundo feliz de Aldous Houxley, donde se visualiza una sociedad del goce, pero sin contenido, sin sustancia. Esto es, el goce por el goce.

Equals parece ir en un sentido similar cuando se trata de extraer un significado. Hoy el goce y los sentidos se encuentran desbordados, y las relaciones humanas son meramente funcionales. Las relaciones con contenido humano se encuentran reducidas, atrincheradas. El amor, como un sentimiento genuino, parece ser de enfermos. Hoy incluso se habla de “cariño”, que es una suerte de sentimiento humano bajo la condición de las circunstancias, y tan evanescente como lo es el goce. El amor es una práctica en extinción, ocasional, excepcional. Y curiosamente es la única experiencia genuina de los seres humanos, aquello que establece un puente insondable entre dos realidades completamente diferentes. La cultura ha tenido mucho que ver, mejor aun, la subversión de la cultura vernacular y fundamental, aboliendo lentamente el valor ínsito en el ser humano, con el objetivo de quitar el amor como normalidad de las relaciones, y reducirlo a mero goce. De ahí que fenómenos como el “poliamor” (que no es más que promiscuidad y relaciones sin compromiso), es un estúpido invento conceptual con el fin de [negativamente] subvertir el amor entre un hombre y una mujer.

 

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Erich Fromm

Equals se puede leer como la exposición del amor en su básica y natural expresión entre hombre y mujer, de ese amor erótico que diferencia cualquier otro (como en la enseñanza de Erich Fromm y de El Arte de Amar), y que se diferencia de las relaciones meramente funcionales, pero de modo tan marcado, que hace que ante la visión de las relaciones funcionales, el amor se vea como una enfermedad. Visto de otro modo y desde el amor se verían a las relaciones funcionales como una enfermedad, y que es justamente lo que señala el personaje de Nia en un momento del film.

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Quiero creer que el final de Equals significa, pese a parecer una negación a la experiencia del amor, que el solo hecho de ser seres humanos convierte dicha experiencia como un algo siempre listo a ensayarse, que por más negación de la experiencia, la “enfermedad” del amor es una definición de nuestra biología y psicología, y que el amor en general (no solo el erótico), subvierte cualquier estructura que se instale con la finalidad de anular la definición misma de la humanidad.logopeke20 El Sismógrafo.-

Vea el trailer:

Si quiere ver la película, pinche aquí.

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Edison Carrasco Jiménez
Escritor, Abogado, Investigador Académico

Escritor, Abogado, Investigador Académico. Ha escrito diversos artículos de opinión, entrevistas, columnas de interpretación cinematográfica. Como investigador, es Doctor en Derecho Penal por la Universidad de Salamanca en España, y ha publicado cuatro libros e innumerables artículos académicos.

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