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Lluscuma | Jorge Baradit

lineasdetextosEl nombrar a Jorge Baradit, quizá nos haga pensar en su última obra Historia Secreta de Chile (2015). Pero lo cierto es que él no solo ha escrito aquella, sino que también sobre una memoria alucinada de Chile, como lo es Lluscuma, lugar que nos refiere  al relato del Cabo Valdés y otros más.

Ljona dictadura chilena de 1973 marca un antes y un después en la configuración cultural, económica y social de Chile:torturas, detenidos desaparecidos, introducción salvaje al neoliberalismo, censura ideológica, privatización de recursos naturales, fracturación de la identidad nacional, represión y anulación de la libertad de expresión. Ante eventos de considerable influencia en la historia nacional, cabe preguntarse si aún perduran en nuestra memoria y si somos conscientes de sus consecuencias. En la literatura chilena este acontecimiento se ha vuelto un lugar de eterno retorno como medio para revelar aspectos de nuestra realidad actual, lo han hecho autores tales como Nona Fernández o en nuestro caso, Jorge Baradit.

Escritor y comunicador visual, Jorge Marcos Baradit Morales (Valparaíso, 1969), ligado en sus inicios al movimiento literario Freak Power, publica su primera novela de ciencia ficción Ygdrasil en el año 2005, historia desarrollada en un México futurista, cuya caracterización nos remite al estilo ciberpunk, renovando el género de la prospección en Chile, cuyas figuras de renombre no aparecían desde las producciones realizadas por Hugo Correa. Posteriormente publica Synco (2008), una ucronía de socialismo democrático basada en el proyecto cibernético emprendido por Salvador Allende; en 2011 presenta la novela gráfica Policía del Karma. Su última obra narrativa es Lluscuma (2013), basada en el “Caso de  Cabo Valdés”, sobre la supuesta abducción extraterrestre de un soldado chileno en la pampa nortina, historia al borde del mito que se entrelaza con la vida del joven Fernando Camargo, quien carga el trauma de ser nieto de un torturador.

Analizaremos su última novela: Lluscuma. Planteamos que el texto se enfoca en la reescritura de los acontecimientos, ya sean reales o cercanos al mito contemporáneo, para transformar la realidad y mostrar nuevos aspectos de ella: un Chile torcido cuya memoria oscila entre el olvido, la alucinación y la paranoia, expresado en la novela como una reconstrucción-distorsión histórica en clave alucinada, exteriorización poética  del sentimiento de incredulidad y duda acerca de la historia nacional, nuestra memoria.

La novela es intrincada, se plantea como un misterio, creemos que los hechos pueden tener dos lecturas, el receptor deberá asumir la tarea de ir encadenando los sucesos para poder figurarse una imagen de lo sucedido, la idea del autor es evidenciar que la historia no es unívoca ni mucho menos uniforme. Entonces, la memoria se encuentra fracturada porque existen diferentes versiones de los hechos. Nelly Richard al referirse a la continuidad histórica y los estallidos sintáctico-narrativos señala que:

“La cantidad de fracturas producidas en el Chile del post-golpe afectó no solo el cuerpo social y su textura comunitaria, sino las representaciones de la historia aun disponibles para un sujeto quebrantado en su memoria y su  identidad nacionales. Ya no quedaba historia ni concepción de historicidad trascendente que no estuvieran enteramente socavadas por la revelación del engaño o del fracaso. Ni la cruel historia oficial de los dominadores ni la dolorosa historia contra oficial de los dominados eran ya capaces de orientar el sujeto cultural hacia una finalidad y coherencia de sentido y de interpretación”. (2007, pág. 26)

Reinventando los acontecimientos

bar2El argumento de la novela gira en torno a Fernando Camargo, joven santiaguino con una lesión parietal en el cerebro provocada por su padre, nieto de Martín Camargo, un ex oficial de la dictadura. Al descubrir que su abuelo estaba envuelto en actos de tortura, desde temprana edad queda traumado. Los acontecimientos se precipitan cuando su abuelo muere y encuentra bajo su cama un maletín con fotos, una Luguer y un video de 8 mm. Percatándose  que la cinta tiene relación con el “evento Lluscuma”, junto a su amigo Mako y la Sole, su novia, revisan el vídeo descubriendo la aterradora verdad sobre los experimentos llevados a cabo en la pampa nortina. Al mismo tiempo Chile se ve estremecido por sucesos anormales: la Moneda vuela en pedazos, explosiones misteriosas dentro de Santiago por bombas implantadas desde el pasado, la desaparición y reemplazo de Antofagasta, cadáveres de la Guerra del Pacífico que emergen del desierto preguntando por sus tropas, el levantamiento de la Wallmapu, el resurgimiento de brujos y magos chilotes apoyando la resistencia española en contra de la Independencia, etc.

Nelly Richard en su libro Fracturas de la memoria al referirse a la dictadura como acontecimiento se pregunta y afirma: “¿hay acontecimiento sin retorno? siempre hay retorno porque nada de lo que acontece queda en el punto fijo de la primera vez: siempre hay desplazamientos de inscripción y contextos, reactualizaciones que llevan el acontecimiento a ser simbolizado –y transformado- a través de las múltiples repeticiones y desfases de sus sucesivas escrituras. (2007, pág. 60)

En Lluscuma el relato se basa en acontecimientos alterados de la historia oficial, las leyendas urbanas contemporáneas y los mitos de la nación, no al modo de una ucronía, en la que se crea una dimensión alternativa en el tiempo derivada de un cambio en la línea de los acontecimientos, como sucede en Synco, sino tergiversando estos hechos, algunos al borde de lo conspirativo y lo mitológico, como el evento ocurrido en la pampa Lluscuma el año 1977.  Por ello, Baradit, retorna a los acontecimientos (históricos o pseudo-históricos) para otorgarles una resignificación que simbolice un Chile torcido en el que el discurso de la conspiración y el relato paranoide se apoderan de la fábula para mostrar que la memoria del país se ha transformado en una imagen distorsionada de la historia, sin que por ello deje de apelar a la verdad de la rememoración, pues, tal como señala Richard, entre los mecanismos de producción del recuerdo:

Una forma de hacer memoria, construida y autorreflexiva, consiste en seleccionar materiales del pasado; en desarmar secuencias y desenlaces para rearmar interpretaciones; en recomponer una y otra vez las cadenas de signos que montan el discurso de la historia para confrontar públicamente entre sí relatos, sucesos y comprensiones (2007, pág. 156).

El autor, al reescribir los acontecimientos desde una perspectiva distorsionada se hace parte de la tendencia de la última década a considerar que siempre se nos oculta algo.  La historia es un punto de vista, al respecto señala  en una entrevista:

En un país donde la historia oficial ha estado constantemente construida a conveniencia de un sector pequeño de la población, que cuenta las cosas a su modo, filtrada por sus intereses, por su religión, por sus valores y sus objetivos. Obviamente las incongruencias del “guión” se prestan para recontar y buscar la “verdadera verdad”. O, derechamente, ante la imposibilidad de conciliación, inventarse la propia y punto. Me interesa la memoria, pero a la manera de los rostros de Roger Bacon o la imaginería de Matta, deformes como un sueño. (Baradit, 2013)

En efecto, la historia oficial presenta incongruencias (también omisiones y supresiones) en su construcción, veta que el escritor explota para reinterpretar la historia nacional en clave deformada, como la metáfora de un Chile fragmentado lleno de sueños y delirios.

Entonces, cabe preguntarnos cuáles son los acontecimientos de los que se vale el autor para crear el Chile delirante que representa Lluscuma. El primero y central es el “Caso del cabo Valdés”, uno de los sucesos más relevantes dentro de la ufología chilena en materia de encuentros cercanos. Trata sobre la supuesta abducción extraterrestre de Armando Valdés Garrido, cabo de una patrulla del regimiento Huamachuco del Ejército de Chile,  el 25 de abril de 1977 en la zona de Pampa Lluscuma, punto fronterizo con Bolivia, en las cercanías de Putre. Si bien el encuentro fue aseverado reiteradamente por el propio cabo y luego desmentido años después por él mismo, el mito sobrevive en la historia popular, en parte gracias a la gran difusión que le dieron los medios de comunicación en esos años, justamente cuando el gobierno militar comenzaba a ser investigado por las violaciones a los derechos humanos, estrategia ya comprobada según relata Oscar Contardo sobre el montaje de Miguel Ángel Poblete, el vidente alucinado de la virgen María: “Mientras en Santiago tenían lugar las primeras protestas callejeras contra la dictadura, en Peñablanca, localidad cercana a Villa Alemana, se manifestaba una conexión directa con la divinidad” (2015, pág. 162).

En la novela, la ambigüedad de los sucesos ocurridos aquella noche permite representarlo no como una abducción sino como un experimento macabro en el cual a través del “aullido” (una frecuencia de sonido específica que se encuentra en la 8 mm que encuentra Camargo) se intenta abrir una fisura en el espacio, la gran luz que apareció en medio de la pampa, para ingresar al “más allá”, “el otro lado”, grupos de presos políticos que servirían de fundas para que “los de arriba” o “los oscuros”  ingresaran al plano de nuestra realidad:

“para emerger por la antena como el despertar violento de un país hecho cyborg, encarnado, recibiendo la transmisión incesante de almas convertidas en pulsos de datos, el clamor de millones que saldrían desde la piel de nuestra mente como muchas manos saliendo desde la superficie de un lago, renaciendo, otra vez, desde Lluscuma. Para eso necesitaban cuerpos llenos de ímpetu, carne fogosa para sus traje desde astronauta” (Baradit, 2013, pág. 195)

El experimento resulta fallido pero vuelve un sobreviviente desde dentro de la brecha, el cabo Armando Valdés, demacrado y con una barba de 5 días.

De acuerdo a estas consideraciones, Baradit también hace memoria de los detenidos desaparecidos, punto neurálgico de la narración versada en dictadura; “donde se conjuga lo más dramático de la memoria   del pasado es en la doble narración cruzada de los detenidos–desaparecidos y de sus familiares que luchan contra la desaparición del cuerpo, teniendo que producir incesantemente la aparición social del recuerdo de esta desaparición” (Richard, 2007, pág. 144). Desde el punto de vista narrativo, si bien los detenidos desaparecidos como entes torturados no se presentan en un relato fehaciente a la realidad, la aparición de su figura sí contribuye a la inserción en el imaginario y por tanto en la memoria.

Otro de los acontecimientos que se transfiguran es la dictadura, y en general todas las dictaduras de Latinoamérica, entendidas en el mundo representado como una excusa para llevar a cabo el experimento Lluscuma, dice la novela: “en 1973 estaban al tanto de lo necesario, acordonaron un continente, tomaron los restos de un sistema nervioso que se le estaba construyendo al país y lo usaron como parte del gran proyecto”, que consistía en utilizar a Chile como ser vivo para re-encarnar/ descargar millones de muertos. También aparece la guerra del Pacifico, la guerra civil de 1891, época desde la cual se libra la guerra para evitar el advenimiento desde el “más allá”, todos estos acontecimientos transformados con un procedimiento parecido al descrito anteriormente.

Alternancia entre dos realidades

bara3Chile se tuerce en la novela, la realidad no se fragmenta, se dobla, pasado y presente se interrumpen en un continuo tiempo-espacio. El uso de la distorsión temporal como recurso permite poner dentro de una sola narración los conflictos que han remecido a la sociedad chilena y que han significado un trauma para la memoria nacional, la historia ya no es vista desde un perspectiva lineal sino simultánea, vale decir, el presente cambia el pasado y viceversa; un soldado boliviano de la guerra del pacífico aparece en pleno presente, distorsión tiempo-espacio mediante, “cuando llego arriba están rodeando a un soldado de la guerra del pacífico que grita y amenaza corvo en mano. Concentro la mirada y logro ver que en su interior se remueven, luchando, un soldado patriota y uno de los militares muertos en el atentado contra Pinochet” (Baradit, 2013, pág. 83). Desde la interpretación constituye un guiño hacia la idea de que la historia es dinámica, modificable.

La alternancia entre realidades no solo se ve desde el punto de vista del tiempo y el espacio en Lluscuma, sino también desde la perspectiva del protagonista y su visión-alucinación del mundo. Podemos dar dos lecturas al relato: una en la cual todo lo que acontece sucede efectivamente, claro está dentro del universo que crea el autor, en este el proyecto Lluscuma, las explosiones en el presente de bombas implantadas en el pasado, las predicciones de María Orsic, niña que habla desde 1891 para impedir el advenimiento de las almas atrapadas en el otro lado, “el aullido” un sonido que es capaz de abrir un brecha interdimensional en el espacio, la guerra de la memoria y otras tantas figuras y acontecimientos, suceden efectivamente; en la otra interpretación de la historia nada de lo cree ver Fernando Camargo es una realidad, porque todo forma parte de una alucinación paranoica provocada por un daño cerebral causado durante la infancia por su padre.

Al inicio de la novela, Camargo nos relata un episodio de su infancia referido a la separación de sus padres:

“Ninguna mujer abandona a un militar – me dijo esa vez.
-El tata fue un militar –murmuré-. Tú eres un contador penca con uniforme.
No vi su mano contra mi cara pero recuerdo el retumbar de mi cabeza contra la muralla, la casa girando en torno a la escala, el tiempo suspendido, alguien que me hablaba como despertándome después de toda una noche pero de día […] La grieta que me dejó en el parietal me duele todos los días.” (Baradit, 2013, págs. 12-13).

Dicho dolor se repite en reiteradas ocasiones durante el transcurso de la novela, precisamente en los momentos de la historia en que los acontecimientos se vuelven más delirantes. Visto desde esta perspectiva lo narrado serían las visiones de un paranoico y alucinado. Los correos electrónicos intercalados como capítulos de la novela contribuyen a admitir esta lectura, en ellos los diálogos sostenidos entre Marcos Canelo y personajes como Carrizo o el propio Jorge Baradit figurando como remitente, nos dan la idea de que Fernando a estado actuando inusualmente, se habla de llevarlo al médico y de inventar historias delirantes.

Podemos reconocer tres mecanismos de estructuración del relato que permiten entender esta historia como una alternancia de realidades: primero está el tono dubitativo en el que se expresa el protagonista, “Quizá no seamos algo realmente, sino solo ladrillos para otra cosa, un estadio intermedio para algo que no vemos, el útero que no sabe que produce animales y muere sin saber el sentido de sus dolores” (Baradit, 2013, pág. 84).

El segundo mecanismo corresponde a la inserción de correos electrónicos, a modo de capítulos, entre Mako y sus amigos, en los cuales aparecen pistas acerca de la salud mental de Fernando Camargo, llevándonos nuevamente a preguntarnos acerca de la veracidad de los sucesos dentro del universo narrado. Por último tenemos a los “percepts”, especie de documentos secretos, de calidad conspirativa, intercalados como capítulos, pero que al contrario de los dos mecanismos anteriores afirman que los sucesos fantásticos no son un delirio del protagonista, generando una dialéctica de la duda.

llEs interesante destacar en este juego de realidades las intertextualidades que realiza con algunas de sus obras, pues, existen unas constantes estilísticas en el modo de representar los mundos relatados. En primer lugar, está la presencia de un componente chamánico y místico ligado a la tecnología, especie de ciberpunk o más bien de splatterpunk “un tipo de relato que incluye agresividad explícita, torturas, violaciones, desmembramientos, y derrames de órganos y fluidos” (Areco, 2010, pág. 852) cuyo trasfondo suele ser una sociedad en crisis o una distopía futurista, aunque también por el uso de tecnología avanzada en cronologías no correspondientes tiene rasgos del steampunk. Lo chamánico se expresa tanto en la concepción de los mundos como en sus personajes: tanto en Ygdrassil, Synco y Lluscuma las almas, las transmigraciones, posesiones y el más allá son tópicos reiterados, e incluso bajo una consideración cibernética, vale decir el alma como conjunto de datos, por ejemplo. En relación con la visión acerca de la transmigración de las almas existe una intertextualidad con el cuento “Enterrado” (Baradit, y otros, 2012).

Visto desde sus personajes en Ygdrassil aparecen las figuras del Imbunche, como el líder macabro de la sección 14 de la Chrysler, o el Tangata-manu, chamán satélite que gravita en torno a la tierra, mientras que en las siguientes se hace frecuente la aparición de adivinos, brujos y espiritistas, tal es el caso de Lluscuma, para el cual tenemos a María Orsic.

Por otra parte, la crudeza de las imágenes nos hacen pensar en un estética gore, si bien en Ygdrassil este estilo es más nítido, en Lluscuma también aparece mezclada con el delirio, la visualización del video 8mm del evento Lluscuma es ilustrador: “siento humedad en la boca, me toco y es sangre de narices, todo comienza a tomar una tonalidad violeta, estamos en un mar de ruido blanco que nos destroza por dentro, como orgasmos de estática y vidrio molido” (Baradit, 2013, pág. 36). Aunque el propio autor comenta en una entrevista realizada por Macarena Areco que “en mi caso el corte y la herida se hacen a sangre fría, con calma, ternura y buscando belleza. Es un asesinato cometido por un cirujano psicótico, pero con profundo respeto estético” (2010, pág. 847), según lo cual existirían rasgos de estética gore más liviana y con un mayor componente poético.

Relato conspirativo, paranoico y alucinado

En el relato conspirativo el mundo se figura como un todo incierto en el que alguien siempre está ocultando algún suceso, una especie de complot oculto que significa un peligro para quien juzga así el mundo. Desde la perspectiva del autor, la historia oficial presenta incongruencias y no siempre es el relato verdadero; en esta fisura histórica surgen narraciones de complots ocultos sobre sucesos aberrantes que en la historia pública no podrían aparecer. Para el caso, Lluscuma se presenta como un secreto, acontecimiento ambiguo que encierra el misterio de la torturas en la dictadura que el protagonista junto al detective Carmona, se dan la tarea de descubrir.

Una de las características más notables de esta novela radica en la capacidad para hacer cuestionar al lector si lo que sucede es para el protagonista una sucesión de hechos verídicos o una mera alucinación. La razón se encuentra en el tipo de sucesos que narra el protagonista y el tono dubitativo en que los plantea, que en suma, figuran un delirio, una alucinación paranoica: las obsesiones y la soledad le aquejan.

bar3La paranoia aparece como una fijación obsesiva con respecto a una idea derivada de un trauma, llevándole a enemistarse con la realidad; Fernando Camargo está obsesionado con la idea de que en Chile ocurre una guerra de la memoria y que la realidad se está deshaciendo o más bien corrompiendo, le persigue la memoria de su abuelo, constantemente aquejado por estas ideas deriva en el cuestionamiento de su propia identidad o la de quienes le rodean: “a veces pienso que hay alguien peleando un guerra con nuestra memoria. Miro mi carnet, sigo siendo Fernando Camargo. […]Miro hacia el prado, ahí viene mi amigo Marco Gonzáles Canelo. Es mi amigo, pero temo que no me reconozca” (Baradit, 2013, pág. 32). Incluso el trauma es explicito, es un recuerdo que le persigue, su abuelo fue un torturador en la dictadura.

Paul Ricoeur, citando a Freud, al analizar la relación entre memoria y delirio desde el punto de vista del psicoanálisis señala que “lo que tomamos como producto de la enfermedad, la formación del delirio, es en realidad la tentativa de curación, la reconstrucción” (2004, pág. 207) Entonces, la novela de Baradit puede plantearse como una deformación de la historia que a través de la ficción fantástica realizada a través de las visiones delirantes del protagonista como una manera de conciliar los recuerdos aberrantes de nuestra tortuosa memoria nacional.

En efecto, en este caso la mirada que se da a la dictadura y sus acontecimientos en el interior del relato no proviene desde personajes oprimidos, víctimas de tortura, o rebeldes contestatarios que lucharon contra el régimen, sino que se plantea desde el otro lado, Camargo es hijo de una familia de militares. Pero esto no significa que el relato se transforme en una defensa de la dictadura ni menos una valoración positiva de sus consecuencias en nuestro presente, al contrario, el país hiede y se degrada por los cuerpos que hay bajo el suelo (imagen usada reiteradamente), es más, este primogénito de militares es un alucinado paranoico.  No obstante, el hijo no carga con la culpa de los padres y es una idea que se cuestiona constantemente, pues su medio le desprecia tan solo por llevar consigo el apellido de un torturador, Camargo.

Conclusión

En suma, Lluscuma se plantea como una resignificación de acontecimientos traumáticos para la memoria nacional, torciendo la historia a través de un relato conspirativo, paranoico y alucinado, que paralelamente pretende trabajar la idea de la multiplicidad de versiones para relatar la memoria de un país, poética manifiesta de Jorge Baradit, en la cual la historia oficial siempre se encuentra en pugna con las versiones marginales e incluso aquellas que bordean los límites de la verdad, cercano a los mitos y leyendas contemporáneas.

Otra de las aristas no desarrollada en esta reflexión, es la relación que existe entra la escritura de Jorge Baradit y la cultura del frikismo, porque Lluscuma es una novela friki: la caracteriza lo inusual, lo raro, existe una relación con la cibernética, en el relato hay terminologías hackers, la tecnología se relaciona con los cuerpos, es biotecnología, hay personajes geeks o nerds.

Ahora bien, cabe preguntarnos ¿contribuye al recuerdo de las aberraciones vividas en la dictadura con un relato que juega y distorsiona la historia a través de una ficción fantástica? ¿Acaso no genera aún más confusión? son varias las técnicas del olvido que llaman hoy a desentendernos de nuestro pasado:

“dar vuelta la página de lo sucedido […]en ellas, está el consenso con sus postulados de orden y reintegración social, […] las políticas de obliteración de la culpa […], además, están las disipativas formas de olvido que los medios de comunicación elaboran diariamente para que ni el recuerdo ni su supresión se haga notar en medio de tan finas censuras invisibles que restringen y anestesian el campo de la visión (“ se goza de la telenovela, en el partido de fútbol y, en esa narración flasheo, se pierde sin avatares el sentido de lo digno…mientras tanto lo represivo se acrecienta novedosa e inmisericordemente”). (Richard, 2007, pág. 145)

Esto no ocurre en la novela, si bien los hechos son tratados de manera irrealista, el mero acto de poner sobre la palestra un conjunto de acciones que si bien no son fehacientes a la realidad, recordemos que hablamos de literatura, sí contribuyen a la mantención del recuerdo, pues insiste en tópicos que sí acontecieron como las torturas y la represión; estos hechos no aparecen disminuidos en su crueldad, sino aumentados, basta con recordar los experimentos que realizaban con los detenidos desaparecidos en los galpones cercanos al persa Bío-Bío, para luego usarlos de batería en el proyecto Lluscuma.

La novela es aterradoramente alucinante, poética y con un estilo narrativo bien logrado, enmarcada en las tendencias actuales de disfrutar de la ficción conspirativa, de ahí su notable éxitopath3761 El Sismógrafo.-


Referencias
  1. Areco, M. (2010). Más allá del sujeto fragmentado: las desventuras de la identidad en Ygdrasil de Jorge Baradit. Revista Iberoamericana(233), 839-853.
  2. Baradit, J. (2008). Synco. Santiago: Ediciones B.
  3. Baradit, J. (5 de Noviembre de 2013). Jorge Baradit publica novela inspirada en la abducción del cabo Valdés. (A. Rojas, Entrevistador) Santiago. consultado el 12 de junio de 2016, http://www.emol.com/noticias/magazine/2013/11/05/628250/nueva-novela-de-baradit.html
  4. Baradit, J. (2013). Lluscuma. Santiago: Ediciones B.
  5. Baradit, J., Guzmán, L. E., Ortega, F., Wilson, M., Simonetti, M., Solar, F. Villalobos, D. (2012). Cuentos chilenos de terror. Santiago: Grupo editorial Norma.
  6. Contardo, O. (2015). La era ochentera: tv, pop y under en dictadura. Santiago: Editorial Planeta.
  7. Richard, N. (2007). Fracturas de la memoria. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores.
  8. Ricoeur, P. (2004). Freud: una interpretación de la cultura. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores.

 

Jonathan Castro Ahumada
Profesor de Enseñanza Media en Castellano y Comunicación

Profesor de Enseñanza Media en Castellano y Comunicación
Licenciado en Educación
Diplomado en emprendimiento y Liderazgo

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