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María Luisa Bombal: Naturaleza y construcción femenina

 

lineasdetextosHoy, hace ciento seis años, nace en Viña del Mar, una de las escritoras chilenas que se destacó por su breve, pero intensa producción de novelas contemporáneas. Siendo pionera en Latinoamérica, Bombal nos hace recorrer en sus escritos, entre otros, la antesala de los conflictos de género. Con un estilo adelantado a sus tiempos, es hasta nuestros días objeto de estudio para la crítica literaria, pero también para ser disfrutada por quienes buscan una mirada que continúa vigente

e2trrsta reflexión nace con el propósito de dar a conocer ámbitos de la literatura femenina chilena y la importancia que posee la naturaleza en la construcción de la mujer desde la afirmación que se hace de la propia  María Luisa Bombal: “tenía pasión por lo personal, por lo íntimo, por el corazón, por la naturaleza y por el misterio” (Guerra, 1996, p. 323). Por consiguiente el enfoque estará centrado en la mujer y en su relación con la naturaleza; y en cómo esta última puede convertirse en un refugio femenino. Para esto se basará en el estudio de dos cuentos: El árbol (1939) y Las islas nuevas (1939), publicados por la escritora mientras se encontraba en Argentina, y que incorporan fuertemente el factor naturaleza en el mundo femenino, desde una mirada propia y ecocrítica.


María Luisa Bombal
fue una escritora chilena nacida en Viña del Mar en el año 1910, su padre murió cuando tenía 8 años y fue trasladada a París en donde estudió en la Facultad de Letras de La Sorbonne, a la culminación de sus estudios regresa a Chile. En 1933 se traslada a Argentina luego del término de una relación amorosa con Eulogio Sánchez. Ya en 1935 comienza su carrera como escritora publicando La última niebla, posteriormente La amortajada, La historia de María Griselda y cuentos como El árbol y Las islas nuevas. Muere el 6 de mayo de 1980 en una sala común de un hospital público de Chile, a causa de su deteriorado estado de salud por el consumo de alcohol.

Lo femenino, centro en su escritura

La literatura de Bombal gira en torno a la mujer como protagonista, sin embargo, estas mujeres construyen su rol a partir de la relación con otros hombres, relación generalmente sentimental, que terminan por obligar a la mujer a huir, buscando un refugio en la naturaleza, árboles, cambios climáticos y mundo onírico. Estas características son propias de un sentimiento o de una sutileza femenina, más aún, es bbuna sensibilidad propia de la mujer, sumergida en un mundo del desamor o problemas íntimos. Existe una gran diferencia entre la escritura femenina y masculina, cosa que la misma María Luisa define en un testimonio autobiográfico recopilado por Lucía Guerra:

Claro que siempre el hombre y la mujer han sido muy diferentes. El hombre es intelecto, sabe más, es “the power in the trone” mientras la mujer es puro sentimiento. Yo creo que el amor es lo más importante en la vida de una mujer… La mujer es puro corazón, a diferencia del hombre que es la materia gris…Por eso no se entienden…Y el estilo de la mujer es menos áspero, menos realista; es un estilo más del corazón, diría yo, porque las mujeres somos sentimentales y no materialistas. (Guerra, 1996, p. 325)

Por consiguiente, la literatura de Bombal es un reflejo de su pensamiento y sentimiento, esto quiere decir, que se evidencia esa búsqueda de lo sensorial, de esa intensidad y sufrimiento femenino entrelazado siempre con las diferentes aristas de la naturaleza “porque tenía pasión por lo personal, por lo íntimo, por el corazón, por la naturaleza y por el misterio” (Guerra, 1996, p.323). En los cuentos de María Luisa Bombal existe una correlación entre la mujer y la naturaleza, ya que la mujer se siente representada o encuentra ese cobijo en su ambiente. Incluso la escritora ha dicho que el pelo de la mujer es como una enredadera que  las une a la naturaleza, es una prolongación de la naturaleza (Guerra,1996, p.326.),  de ahí que en su cuento “El árbol” la mujer encuentra refugio en un gomero.

Naturaleza refugio femenino

Brígida, protagonista del cuento “El árbol”, desarrolla un papel pasivo debido a una diversidad de ataques personales de las que fue víctima desde pequeña, todo a causa de que nunca pudo aprender a tocar el piano de manera mecánica como sus hermanas, quedando con la estigma de ser una chica inferior en el ámbito cognitivo, inferior a sus hermanas, inferior ante su familia, y en palabras de su propio padre es tratada como una retardada: “¡La indignación de su padre! ¡A cualquiera le doy esta carga de un infeliz viudo con varias hijas que educar! ¡Pobre Carmen! Seguramente habría sufrido por Brígida. Es retardada esta criatura” (Bombal, 2012, p.10). También inferior al hombre, sometida a un mundo en el que solo este corresponde al mundo civilizado y la mujer a la naturaleza, a la barbarie. Brígida se ve refugiada en el “amor” que le entrega Luis que en un comienzo no la juzgaba y la protegía haciéndola llamar “Collar  de pájaro” por su forma de entrelazarlo en el cuello y “porque al lado de aquel hombre solemne y taciturno no se sentía culpable de ser tal cual era: tonta, juguetona y perezosa” (Bombal, 2012, p. 13).  Sin embargo, después de contraer matrimonio con Luis, Brígida sigue con el estigma de ser una mujer linda, pero inferior mentalmente, provocando en Luis un rechazo y comenzando así una crisis matrimonial.

Desde este punto Brígida tiene la carga de ser una mujer con el estigma de ser inferior intelectualmente y el peso del desamor, en efecto: posee un desafecto con el mundo, “no obstante, notemos que Brígida no es realmente una mujer mentalmente discapacitada, pues desarrolla una forma de aprendizaje a través de sus sentidos y de la autorreflexión” (Clark, 2009) debido a que posee una armonía con la naturaleza desde que descubre a través de la ventana de su dormitorio un árbol que se encontraba al lado de la acera, un gomero que cubría gran parte de la vereda. Se obsesiona con su figura extraordinaria y mágica, ya que le otorga paz y seguridad.

María Luisa Bombal describe esta admiración y este bienestar sentido por Brígida de tal manera, que devela la importancia que tiene el factor natura en la vida conyugal de una mujer bajo una sociedad patriarcal en la que no tiene otra vía de escape:

Gomero

Es el árbol pegado a la ventana del cuarto de vestir. Le bastaba entrar para que sintiese circular en ella una gran sensación bienhechora. ¡Qué calor hacía siempre en el dormitorio por las mañanas! ¡Y qué luz cruda! Aquí, en cambio, en el cuarto de vestir,  hasta la vista descansaba, se refrescaba. Las cretonas desvaídas, el árbol que desenvolvía sombras como de agua agitada y fría por las paredes, los espejos que doblaban el follaje y se ahuecaban en un bosque infinito y verde. ¡Qué agradable era ese cuarto! Parecía un mundo sumido en un acuario. ¡Cómo parloteaba ese inmenso gomero! Todos los pájaros del barrio venían a refugiarse en él. Era el único árbol de aquella estrecha calle en pendiente que, desde un costado de la ciudad, se despeñaba directamente al río. (Bombal, 2012, p. 18)

Simplemente, para la protagonista divisar aquel árbol la hacía olvidar su situación con Luis en la que el amor no existía y la preocupación y atención que necesitaba, no la tenía. Además Bombal utiliza las estaciones del año como una manifestación de los sentimientos de Brígida, verano cuando ella se encontraba cercana a Luis y otoño en momentos de tristeza y nostalgia con la figura del gomero enrojecida. De esta manera existe una constante relación con la naturaleza  en la construcción de la personalidad de la mujer.

Sin embargo, el cuento se centra en la relación mujer-árbol y a medida en que Brígida sufre en la relación conyugal que tiene con Luis se refugia más en el gomero:

Y noche a noche dormitaba junto a su marido, sufriendo por rachas. Pero cuando su dolor se condensaba hasta herirla como un puntazo, cuando la asediaba un deseo demasiado imperioso de despertar a Luis para pegarle o acariciarlo, se escurría de puntillas hacia el cuarto de vestir y abría la ventana. El cuarto se llenaba instantáneamente de discretos ruidos y discretas presencias, de pisadas misteriosas, de aleteos, de sutiles chasquidos vegetales, del dulce gemido de un grillo escondido bajo la corteza del gomero sumido en las estrellas de una calurosa noche estival (Bombal, 2012, p. 32)

En efecto, el gomero representa el papel apaciguador en situaciones de soledad otorgando la comprensión y comunicación que no es brindada por el esposo. En definitiva es una búsqueda sensorial que trata de representar la autora a través de la identificación con la naturaleza y en consecuencia con su propósito de escritura.

No obstante, Brígida pierde ese refugio brindado por la naturaleza en el momento en que la acción humana una vez más extirpa ese pulmón verde para sobreponer el concreto. En el cuento “El árbol” los vecinos de la mujer deciden cortar el gomero porque sus raíces estaban quebrando el concreto de la vereda, este acto cruel rompe con el refugio de Brígida

Le habían quitado su intimidad, su secreto; se encontraba desnuda en medio de la calle, desnuda junto a un marido viejo que le volvía la espalda para dormir, que no le había dado hijos. No comprende cómo hasta entonces no había deseado tener hijos, cómo había llegado a conformarse a la idea de que iba a vivir sin hijos toda su vida (Bombal, 2012, p.37).

Sin embargo, aquella situación le permitió desprenderse de su marido, ya que su vida no tenía sentido en aquel hogar si no tenía el refugio de su compañero gomero,  con la vitalidad como refugio se libera de Luis.

Construcción femenina a través de la naturaleza

Durante 1939 María Luisa Bombal también publica su cuento “Las islas nuevas” donde relata la historia de Yolanda, una mujer misteriosa que poseía características sobrenaturales correspondientes a un ser mitológico ya que experimenta sueños horribles que la transportan a otra dimensión, además sufre desconcierto y confusión ante su cuerpo, en definitiva posee un tormento interior por no ser comprendida por el mundo masculino.

Desnuda y de pie en el baño, absorta en la contemplación de su hombro derecho. En su hombro derecho crece y se descuelga un poco hacia la espalda algo liviano y blando. Un ala. O más bien un comienzo de ala. O mejor dicho un muñón de ala. Un pequeño miembro atrofiado que ahora ella palpa cuidadosamente, como con recelo (Bombal, 1939, p. 29)

Desde este punto María Luisa Bombal crea a una mujer que se encuentra estrechamente ligada a la naturaleza, existe una correspondencia entre el hecho misterioso de la parición y desaparición de las islas y el misterio de Yolanda. En palabras de la propia escritora se expresa esta situación: “Era sobrecogedor y este hecho sobrecogedor, maravilloso, me inspiró para imaginar a una mujer que era tan misteriosa como la naturaleza que los hombres “no” comprenden ni quieren comprender. Yolanda, ¡pobrecita!…” (Guerra, 1996, p. 335) evidentemente esta mujer es parte de la naturaleza, pero de esa naturaleza salvaje, donde lo racional no tiene cabida, por lo tanto es sometida por la civilización.

Esta civilización representada por el mundo masculino pretende dominar los elementos de la naturaleza, desde los cazadores que se obsesionan con descubrir el misterio de las islas, destruyendo a su paso hierbas, corales y pescados; negando además la existencia de un mundo misterioso. Por consiguiente resulta fundamental la relación que existe entre la naturaleza y la mujer como órgano vital, fecundidad como característica principal de la Pachamama, como lo menciona Guerra (2012)  varias veces se alude en el cuento a la cabellera de Yolanda  que desprende un olor a madreselva.

Continuando con la construcción de la mujer, es que Yolanda en sus misteriosos sueños se ve en un lugar cubierto de helechos, como una vuelta a lo primitivo, sin embargo, durante el transcurso de la narración Yolanda se ve aprisionada por un pensamiento contemporáneo, sin poder tener una relación amorosa, temerosa de la reacción que pueda tener Juan Manuel ante su figura mitológica, es un temor ante lo racional.

María Luisa Bombal en “las islas nuevas” desarrolla el lado psicológico de sus personajes influenciado por la naturaleza. Yolanda es parte de ella y se ve transgredida al igual que la naturaleza por la acción del hombre civilizado, racional que finalmente triunfa ante los hechos misteriosos, ya que en el final del cuento Juan Manuel luego de haber divisado el ala de Yolanda decide racionalizar aquella situación excluyendo toda explicación mitológica.

Finalmente esta escritora logra acercarse al lado natural desde lo sensorial y pasional de los personajes, que muchas veces -como Yolanda- se ven aprisionadas por un mundo material conformado por los hombres. Para Alone ella posee una condición rarísima, don gratuito, porque otorga una  mirada nueva y limpia, el modo natural y original de ver las cosas, la sensación directa del paisaje y de los seres.

En conclusión, la construcción femenina está íntimamente relacionada con los sucesos y estados de la madre naturaleza. Es a través de la literatura femenina que se puede conocer esta correlación, porque como lo mencionaba María Luisa Bombal: la mujer escribe desde lo sensorial, pasional y no desde lo material que no corresponde al mundo natural.

Además, en estos dos cuentos se puede evidenciar que la naturaleza es el único refugio de los sentimientos, prisiones, tormentos, sufrimientos, en un mundo donde la modernidad arrasa con todo lo esencial, que es vivir en armonía consigo mismo y con la naturaleza.

Siguiendo la idea de vivir armónicamente con la madre naturaleza, es que estos cuentos entregan un mensaje desde la ecocrítica, en situaciones como las vividas por Brígida, cuando se naturaliza el hecho de talar un árbol para la construcción de caminos, esto es el paso de la civilización a través de la madre naturaleza. Lo mismo ocurre con Yolanda, sumergida en un mundo salvaje en que los hombres también lo destruyen todo con un afán de racionalizar. En efecto, María Luisa Bombal nos entrega un mensaje desde la mujer-naturaleza y el mundo moderno como destructor de la Pachamama logopeke70El Sismógrafo.-


Bibliografía
  1. Bombal, María Luisa. (1939). Las islas nuevas. Buenos Aires, Argentina: Sur
  2. Bombal, María Luisa. (2012). El árbol. Santiago, Chile: Libros de mentira.
  3. Guerra, Lucia. (1996). María Luisa Bombal, obras completas. Santiago, Chile: Andrés Bello.
  4. Guerra, Lucia. (2012). Mujer, cuerpo y escritura en la narrativa de María Luisa Bombal. Santiago, Chile: Ediciones UC.
Referencia electrónica 
  1. Bianco, Paola. (2002). Dicotomías narrativas en “El árbol” de María Luisa Bombal. Acta literaria, (27), 77-89. Recuperado de http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0717-68482002002700007&script=sci_arttext
  2. Clark, Zoila. (2009). Eco-feminismo en la narrativa surrealista de María Luisa Bombal,Cuad.CILHA vol.11 no.1. Recuperado de  http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S1852-96152010000100006&script=sci_arttext
  3. Memoria Chilena. (s.f). La maravillosa discontinuidad del transcurso interior María Luisa Bombal. Recuperado de http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-3597.html
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