You are here
Home > Artículos

Violeta Parra se fue a los cielos

lineasdetextos

lori

“El trabajo de Andrés Wood se constituye en la primera película dedicada a esta multifacética creadora, tras la distancia de cuarenta y cuatro años que nos separan de su muerte”

…gaviota de agua dulce todos los adjetivos se hacen pocos todos los sustantivos se hacen pocos para nombrarte (Nicanor Parra, Defensa de Violeta Parra)

nombrar a Violeta Parra es decir mucho. Los significados de su nombre parecen ramificarse como su “[El] Árbol de la vida”.

Primero en el hacer (compositora, músico, investigadora, arpillerista, ceramista, escultora, pintora, poeta), luego en el ser (mujer, madre, esposa, amante, hermana, amiga, compañera), en el estar se suman su territorialidad y origen (chilena, sureña, provinciana, campesina). Y por último, las dimensiones de su personalidad parecen multiplicarse formando imbricados ramajes que convergen junto a sus humores, sus pasiones, sus creencias, sus visiones, sus anhelos, sus alegrías, sus decepciones, sus soledades. La complejidad y profundidad de Violeta Parra no tiene límites, por lo que investigarla, historiarla, referenciarla o “filmarla” no es una tarea fácil.

El trabajo de Andrés Wood se constituye en la primera película dedicada a esta multifacética creadora, tras la distancia de cuarenta y cuatro años que nos separan de su muerte, por esta razón, tal vez, fue creciendo la expectativa entre los diferentes sectores de espectadores: desde el público en general hasta la crítica especializada.

Es necesario decir que Wood no pretende hacer un filme histórico, clásico, biográfico y lineal, por lo que en ese contexto la película se puede entender como una propuesta, una creación cinematográfica particular basada principalmente en el libro “Violeta se fue a los cielos” de Ángel Parra.

La película es trabajada con conceptos cinematográficos extranjeros, europeos, mucho juego de imágenes, episodios fragmentados y un exceso de la técnica del racconto sobre todo en los pasajes del tiempo psicológico situados en su infancia.

El mérito de la actriz Francisca Gavilán puede notarse en la magnífica caracterización del personaje de Violeta desde el punto de vista físico y por supuesto en la forma de cantar, pues logra una increíble similitud con su voz. Sin embargo, en cuanto al trabajo del personaje y específicamente en el ámbito psicológico, no logra plasmar totalmente la profundidad y complejidad que caracterizaba a Violeta. Pareciera que existe un desequilibrio entre la Violeta que se presenta a lo largo de la película y la Violeta que finalmente se suicida, puesto que existen más pasajes dedicados a retratar a una Violeta light, por lo que se contrapone la simplicidad y los rasgos livianos de su personalidad con sus rasgos más dramáticos, intrincados y graves. Desequilibrio que se hace notar mucho más en las escenas cercanas a su muerte. En este sentido no se logra una conexión psicológica de su personalidad con los momentos que va viviendo. Por otra parte, las inflexiones de la voz de la actriz no son parecidas a la gente sureña, aún cuando la actriz se esmera por lograr hablar como ella, se trasluce de todas maneras su acento santiaguino.

Captura de pantalla 2016-05-04 21.31.41

La fotografía de la película es realmente bella, las imágenes logran plasmar de manera creíble y veraz la vida campesina, la pobreza, el mundo del cual proviene Violeta, al cual transita y se proyecta. La fotografía es capaz de entregar sutiles detalles, como también la evocación de nostalgias y la resurrección de la magia que produce su figura en la más concreta visualidad de sus diversos quehaceres y ocupaciones.

Es interesante que el leitmotiv de la película haya estado basado en “El gavilán”, quizás la obra menos conocida y más compleja dentro de su creación tanto desde el punto de vista de su forma como de su contenido. Wood reconoce en “El gavilán” la complejidad necesaria para atravesar el filme con el entramado musical de dicha obra, en cuyas escenas finales se echa de menos, eso sí, el elemento estético dentro del contenido visual, pues se trabaja el símbolo con lo representado de manera literal, perdiéndose quizás la profundidad del sentido metafórico y al mismo tiempo discursivo de “El gavilán”. Obra que según Violeta posee una temática bidimensional ya que por un lado representa el amor y por otro: “la lucha entre el bien y el mal, entre el poder y la debilidad, entre el hombre que es fuerte y el hombre que es débil…que también sería el poder, y el capitalismo…el poderoso”.

Captura de pantalla 2016-05-04 21.37.57La música de la película es interesante por cuanto se puede valorar como un trabajo desmontable de su contexto cinematográfico. El valor radicaría principalmente en las versiones (tanto la interpretación de Francisca Gavilán como la banda sonora en su conjunto) que se ofrecen de la música de esta gran creadora. En la mayoría de ellas se nota una fidelidad con respecto a los originales grabados por Violeta y también se encuentran algunos guiños armónicos interesantes. Pero al mismo tiempo se considera un aspecto majadero cuando se insiste en presentar el mismo repertorio de Parra con excepción de “El gavilán”, “Jardines humanos”, “El Joven Sergio” y “El palomo”, con lo que no se permite una apertura hacia la “desclasificación de sus archivos musicales” por parte de los realizadores, de modo que puedan mostrarse otras dimensiones de su obra musical. De igual manera quizás se notó la ausencia de música incidental de otra índole para matizar momentos verdaderamente emotivos o importantes, como también, en ciertos pasajes, se apreció algo de ausencia de texto.

Sin duda que recorrer los pasajes de la vida de Violeta se constituye en el gran desafío dentro del trabajo cinematográfico de Wood. Qué episodios escoger, qué eventos desarrollar, qué momentos realzar, son interrogantes que el director resuelve potenciando aspectos familiares, afectivos y los quehaceres de investigación donde finalmente es construida como una persona sensible y cálida. La película es capaz de capturar al público común para quien Violeta Parra pareciera ser un personaje lejano, distante y en este sentido es una buena reconstrucción de lo que ella fue esencialmente, sin embargo, existe una deuda para el público músico, investigador y es tal vez el aspecto creativo de la Viola chilensis el lado más esquivo del filme, cosa entendible principalmente debido a la complejidad que involucra la creación y luego también dado al carácter íntimo de dicha labor, traducido en la imposibilidad de llegar hasta ese plano y que tal vez sea ésta una ambición eternamente pendiente.

Finalmente Wood ofrece la visión de una de las “Violetas” que existen, logrando en primera instancia un esteticismo fílmico y al mismo tiempo el retorno de Violeta a la memoria colectiva. Hecho que sitúa la película en una categoría primogénita, haciendo posible la crítica, el debate, rescatando y valorando a una de las mujeres más importantes dentro de la cultura chilena. logopeke70 El Sismógrafo.-


 

Lorena Valdebenito
Musicóloga en |

Académica, Instituto de Música, Universidad Alberto Hurtado

One thought on “Violeta Parra se fue a los cielos

Comments are closed.

Top